Paso 1 de 7 · Antes de empezar
Un sorteo donde nadie tiene que confiar en nadie
En un sorteo común, alguien mete la mano en un bolillero y vos tenés que confiar en que no hizo trampa. En un sorteo criptográfico, la trampa se vuelve detectable: cada paso deja una prueba matemática que cualquiera puede revisar.
La clave es el orden de los anuncios. Nos comprometemos con una decisión antes de conocer el dato que define al ganador — y ese dato viene de afuera, de un lugar que no controlamos.
El resultado: una vez publicado el compromiso, ni siquiera nosotros podemos elegir quién gana.

